Con la bajada de demanda que está habiendo, las empresas ya ni se preocupan por vender: se conforman con evitar que sus clientes habituales se vayan.
O al menos eso parece por el crecimiento en el último año de búsquedas en Internet, de 498% de “fuga de clientes”, respecto a la palabra “clientes” de un 11%.
Además encontramos artículos como el de Carlos Gómez Abajo en Cinco Días hoy. Su tesis es que las empresas deben ser más proactivas, pasar de despachar un producto o servicio, a prestar atención en el momento de compra o consulta, para detectar los deseos del cliente y dárselos en ese momento. Sólo así se puede captar la gran masa de clientes indecisos.

Posible cliente... indeciso
En el mismo artículo se hace mención a diversos métodos de gestión de relación con los clientes (CRM), como las famosas tarjetas de fidelización, las ofertas especiales a clientes tipo, o el uso avanzado de la web. El artículo da las claves finalmente:
- Hay que dar el mejor servicio que podamos ofrecer al cliente, para así cubrir sus deseos como él quiere.
- Hay que fidelizar clientes, la era de la captación pura y dura se acabó: es demasiado costoso.
Las técnicas CRM se perfilan como el próximo paradigma de gestión, donde los recursos técnicos son avanzados pero escasos, y las ideas para tratar mejor al cliente aún más escasas.





