Tras leer el artículo de Fernando “Productividad mal entendida” no pude por menos que responder con un comentario en su blog, para dar un contrapunto necesiario: la conversación estaba cayendo en la típica crítica de cafetería (con todo el respeto a mis tertulianos), en la que se parcializa demasiado un punto de vista, y se buscan más escusas que opiniones fundamentadas.
Mi comentario (aquí un poco más ampliado) fué así:







