Ayer me consultó un emprendedor si le convenía aprender Flash para su próxima página web.
Me comentó que vió un tutorial en Youtube y que no le pareció complicado, así se ahorraba el dinero de una nueva web y aprendía algo nuevo.
El problema es que él no es informático ni tampoco su proyecto, y lleva ya cinco años con su nuevo producto, y sin haber desarrollado la comercialización. Ya ha invertido más de 12.000€ en patentes y desarrollos, pero las gestiones comerciales están bajo mínimos.
Éste es uno de tantos casos de emprendedores que he conocido que intentan hacerlo todo ellos: el “Emprendedor Superman”, por desconocer las herramientas de apalancamiento del emprendedor, y los peligros de no invertir bien. Y es que lo barato sale caro, y si te dicen que la calidad no cuesta, es que posiblemente te quieran engañar…
En los tiempos que corren, se mira cada euro gastado, pero no cada minuto. Además, en el caso de un emprendedor, hay tantos frentes al principio que si no se prioriza, el proyecto no sale adelante, es como
Por supuesto existen soluciones de presupuestos y calidades diversas, y como casi siempre, es mejor una solución mínima realizada por un externo, que el mejor intento inexperto realizado por uno mismo, de pretendido coste cero. Y es que al final puede costar el mismo proyecto, tras varios intentos iguales en diversos frentes. Ahí sí que la productividad se paga, y se amortiza de forma segura y deja el valioso tiempo y esfuerzo para centrarse en el propio negocio.
En este país, donde nos educan para aprobar en solitario, y donde el trabajo en equipo solo lo hacen los superequipos de fútbol, la mayoría de los profesionales no saben trabajar juntos, delegar ni pedir ayuda. En un país donde inversión = hipoteca, y el resto son gastos a recortar, no hay lugar para invertir en mejorar, a menos que cambien las mentalidades.
Es hora de ver cómo otros han invertido durante años, y lo siguen haciendo para estar a la cabeza de la investigación, la tecnología, o el comercio en el mundo.
En 1988 el problema eran los altos tipos de interés: nadie quería invertir. Ahora que los tipos está en mínimos, nadie puede, ni quiere invertir.
Solo si pasamos del alto gasto en consumo y ladrillo (el famoso PIB), a la práctica de la verdadera inversión, pequeña y grande, del emprendedor, del empresario, y del gobierno, podrá cambiar de rumbo y mejorar su futuro. Y de esto también desde Bruselas nos han advertido…
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