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Como podemos mejorar España

La insoportable levedad del emigrado y…

Cuando eres uno más de los millones de españoles emigrados tras la crisis, te preguntas qué has hecho mal, y también qué podrías hacer para ayudar a tu país.

Irse de tu país, dejar tu pareja e hijos atrás para buscar un trabajo digno es penoso, y está penado: la desconexión de tu gente y de tu sociedad es algo muy duro de llevar. Vas yendo y viniendo, pero tu ausencia de los tuyos no la puede suplir nadie, ni nadie suple la de ellos. Es uno de los precios a pagar para salir adelante, por muy mal que esté tu país. De todas formas te preguntas ¿cómo puedo mejorar mi país?

 

 

¿La vana esperanza?

Tal vez con la vana esperanza de que un día, estando tu país mejor puedas volver y continuar con tu vida allí. También para que otros no tengan que pasar por lo que tú estás pasando, tus hijos incluidos. Para que puedas pagar impuestos en tu país y veas que los servicios y pensiones de todos los que se la merecen la puedan tener. No en otro país, en el tuyo.

Al trabajar en otro país ganas en perspectiva. Ves cómo lo hacen otras empresas, jefes y empleados. Comparar es inevitable. Y como sabemos alguien sale ganando y otro perdiendo.

Ya sé que no hay país perfecto, por supuesto. Pero si queremos mejorar tendremos que inventar (cosa que en política no se nos da bien en España) o copiar, cosa que tal vez se nos de mejor… Y en otros países hay cosas que se hacen mejor.

 

¿Por dónde empezar?

Pero para arreglar algo no podemos ir al tejado, tenemos que empezar por lo que tenemos más cerca: nosotros mismos. Ser más rigurosos en nuestro trabajo, en la autoexigencia, comenzando por la puntualidad y siguiendo por hacer todo lo que hay que hacer y algo más. La proactividad. Las cosas a tiempo y el hacer que se hagan las cosas sin excusas. De estas cosas he escuchado predicar mucho en algunas empresas españolas, sobre todo antes de irme, pero no la veía practicar realmente por quienes la predicaban: de nuevo que hagan los otros…

Cuando uno se esfuerza por mejorar, no porque espera algo externo a cambio, sino porque sabe que es lo que debe hacer, gana en fuerza moral. Puede exigir a la empresa (en la medida que se puede sin ser héroes suicidas), y sobre todo puede y quiere exigir a la sociedad y nuestros políticos, presentes y futuros. Porque lo contrario también funciona: el relax moral interno lleva a la permisividad externa, al todo vale. Y de eso en nuestro país quizá ya hemos tenido demasiado. Pero el cambio debe empezar por cada uno de nosotros.

Esa fuerza moral hará también que te sientas cómodo ayudando a otros en tu trabajo, y también a alabar de forma justa y adecuada a quién trabaja bien, reforzando ese trabajo positivo, vínculos aparte. No se trata de caer en el buenismo ni en el peloteo, pero he visto en este país (Reino Unido) mucho esfuerzo (tal vez ni más ni menos que en España), pero mejor dirigido y mejor valorado, y eso genera un círculo virtuoso que ayuda a mejorar a todos, la empresa incluida. Y si la empresa va a mejor tienes más posibilidades que tú también vayas a mejor.

Desde luego no estoy en posesión de la verdad, no lo pretendo, ni tengo la fórmula mágica, ojalá la tuviera. Pero sí quiero aportar lo que voy aprendiendo, porque creo que es mi obligación, y porque como sabrás si me lees o conoces, que es algo que me gusta hacer.

Como me gusta poner ejemplo reales y comprobables, pongo a mi pueblo: Coria del Río (Sevilla). Una modesta población de 25.000 habitantes que casi siempre se ha debatido entre PP y PSOE y que en las últimas elecciones locales decidió probar con otros y la jugada parece que está saliendo bien a pesar de las limitaciones económicas por la que pasan todos los pueblos. (NOTA: prefiero no meterme públicamente en política, pero lee aquí que los mismo lo puedes aplicar a tu partido político preferido, o a otro, como quieras. Lo importante para mí es el ejemplo de esfuerzo y autoexigencia, y el cómo lo hacen).

Las ganas y el interés al menos lo tienen.

Por innovar de verdad, por ejemplo trayendo a japoneses al pueblo aprovechando nuestra historia y cultura:

 

y tratando de establecer nuevos puentes sociales y comerciales.

 

    Por aportar nuevas formas de hacer negocios y hacer crecer los que ya hay con nuevas tecnologías.    

 

Y sobre todo por ese esfuerzo continuado por mejorar nuestro pueblo. Los conozco un poco desde dentro, y puedo decir que posiblemente no sean perfectos, pero desde luego se dedican menos al politiqueo de los grandes partidos, y más a lo que necesita el pueblo. Con dedicación sobre todo a la política del día a día, de aquella que sirve al bien común pero no sale en los titulares. Creo que eso es lo que ahora necesita España.

Me gustaría acabar como comencé: es duro haber emigrado, y ojalá no te veas obligado tú ni nadie de tu familia. Mientras tanto tratemos de mejorar cada uno, de exigirnos más, y exigirle más al resto. Creo humildemente, que sólo así sacaremos a España de dónde está. No al contrario. Un abrazo y hasta pronto.

Nota final. Como tema interesante sobre votar o no votar, te dejo aquí este interesante vídeo, a ver qué te parece (mira otros del mismo autor, todos excelentes y muy didácticos):

 


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Category: Productividad

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